“Yo, Daniel Blake”, como en cualquier lado

Los mensajes, las ideas o el discurso de las películas pueden ser muchas, si no que que aburrido sería. Tantas reflexiones que se hace cine de todo y para todos. Se supone que una buena cinta tiene que tener un conflicto universal (en el sentido de que todo mundo lo entienda) y por eso vemos muchas películas sobre temas más generales como la muerte, la vida, la pobreza o el amor; temas que todo mundo puede entender. Pero también, y aunque suene aburrido, afortunadamente de vez en cuando alguien hace algo sobre un tema no tan tocado, pero igual de importante a nivel universal. Es la desigualdad, y de eso va “Yo, Daniel Blake” (I, Daniel Blake) una buena película gracias a que es directa y empática con la realidad de muchos.

La película de Daniel Blake, obviamente, un hombre viudo de pocos recursos y enfermo en Newcastle que no puede ser asistido rápidamente por el gobierno gracias a toda la burocracia y a su falta de empatía. Ahí conoce a Katie, que por otras razones anda en los mismos problemas, y con ella toma la fuerza necesaria para luchar por sus derechos. La película la dirige Ken Loach, un tipo que marca en su cine los temas de lucha social. Evidentemente, esta no es la excepción. Usa la historia de Daniel para exigir la existencia de más empatía hacia esas personas que lo han dado todo y han recibido poco. Que no haya desigualdad, que no haya desamparo ni asuntos en el olvido. Que exista respeto y todo eso para que exista armonía y un buen equilibrio social.

Afortunadamente, el guión construye la historia correctamente, situando al personaje en situaciones totalmente congruentes. Quizá es muy evidente el discurso que Loach, usando a su personaje, hace durante toda la película. A lo mejor hubiera estado mejor si fuera más discreto, porque por momentos entraba a zonas un tanto melodramáticas donde remarcaba el asunto. Sin embargo, todo es manejado con mucha responsabilidad en cuanto a ideas, el desarrollo y la conclusión. En cuanto a guión, me parece que se aprovecha muy bien todos sus elementos, resultando en una cinta muy destacada gracias a su mensaje.

Quizás en la formas es muy convencional, usando la cámara como un simple acompañamiento al guión, pero de todas formas “Yo, Daniel Blake” es una película destacada. Además, las actuaciones están geniales y todo se mantiene en un ritmo que no da altibajos, como a veces sucede en este tipo de películas. Quizá la única pega sería la evidencia de su discurso y que no haya aprovechado algunos recursos técnicos. Fuera de eso, la película es totalmente recomendable. Una de las pocas de este fin de semana.

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